26 oct. 2013

La voz de Luca.

La voz de Luca. 

Al llegar, Luca dejó la bolsa que llevaba al lado de la piedra y caminó hasta acercarse a la orilla del lago. Era bastante pequeño, pero bonito. Los bordes estaban algo más altos que el lago y le daban un aspecto de foso.
Los árboles cubiertos de nieve lo rodeaban, filtrando rayos de sol y proyectándolos hacia las cristalinas aguas. Los pájaros piaban y, de vez en cuando, alguna libélula sobrevolaba la superficie del lago.

Cristal se acercó hasta la orilla y se agachó para tocar el agua.

-Imposible. -Murmuró, alzando la cabeza hacia él. -No está fría.

-Lo sé. Es asombroso, ¿verdad? -Le respondió, pasándose las manos por el cabello. -Hacía mucho que no venía por aquí, pero es uno de mis lugares preferidos.

-Me gusta, me gusta mucho. Además, el agua está templada. Es un sitio precioso.

Luca volvió atrás en busca de la mochila y sacó un libro de su interior.

-Me alegro de que te guste, pero no olvides para qué hemos venido aquí.

Cristal asintió, después de suspirar, y se tumbó apoyándose en los codos para acomodarse. Luca abrió el libro por la mitad y empezó a leerlo. No le importaba de qué tratara lo que estaba leyendo. Fuera lo que fuese, prestaba atención. Le gustaba tanto su voz, que sería capaz de estar escuchándole durante horas sin interrumpirle.

Fragmento del capítulo 17 "Luca: mi don y mi condena caminan juntas de la mano".
Cristal, la guerrera esmeralda.


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